Los ingredientes básicos de la demagogia son la falsedad, la mentira, el engaño, el populismo y la manipulación, es el plato preferido de los corruptos y el que más indigesta a la democracia. Habitamos un país en el cual ser ministro no requiere de una excesiva formación, pero sí de elevadas dosis de inmoralidad. Recientemente escuché una frase en un contexto coloquial que puede servir para definir con precisión a la clase política actual, es la siguiente: “tienen perfectamente asumido que son unos jetas y su principal objetivo es actuar como tal”. Son plenamente conscientes de que ser un desvergonzado es la destreza principal que les permitirá seguir viviendo holgadamente a costa del pasmado y alelado contribuyente, estamos ante mentirosos compulsivos que carecen de escrúpulos y caminan agarrados de la mano de la trampa, son los eruditos del juego sucio.
Si pones en cuestión sus planes te adjetivan de racista, machista y fascista, es su forma recurrente, limitante y hortera de calificar al que discrepa de sus cambiantes e interesados postulados, son claros objetores de la libertad de expresión y únicamente transitan por la senda del ego, son los impostores del interés general e incansables aspirantes a alcanzar su bien superior, el beneficio propio. Desprenden por sus poros una superioridad moral que no suelen ejercer con el ejemplo, reivindican los barrios obreros y viven en urbanizaciones de lujo, sacan la bandera de la enseñanza pública y escolarizan a sus hijos en centros privados y se desgañitan a favor de la sanidad pública mientras acuden a las clínicas privadas.
Instrumentalizan a determinados colectivos para obtener sufragios, el inmigrante regularizado observa estupefacto la nueva política de extranjería donde brillan por su ausencia los requisitos mínimos exigibles para garantizar una óptima convivencia. No se trata de excluir ni de discriminar a ninguna persona, simplemente de realizar unas mínimas comprobaciones que puedan prevenir el surgimiento de escenarios hostiles. La seguridad no se mantiene sola, son imprescindibles unos mecanismos democráticos de control para mantener en pie a nuestro Estado de Derecho, obligación que compete a nuestros mandatarios y ante la cual están demostrando una premeditada negligencia. Se olvidan de que la dignidad no la proporciona solamente adquirir los papeles que dan acceso a un territorio y que empezar a construir una casa por el tejado es una temeridad que conduce al desastre.
En España, al parecer, se están vendiendo hasta las citas previas para acudir a una oficina del INEM, los datáfonos ya ofrecen la opción de fraccionar compras alimentarias con importes mínimos, las infraestructuras de algunos colegios públicos y las vías de comunicación están en fase de gran deterioro y a su vez, en la televisión pública, la que pagamos todos, se emite el programa de “La Revuelta”, dotado de una asignación económica desorbitada y desproporcionada, aproximadamente 31 millones de euros por dos temporadas. Por favor, no me digan que no se deben mezclar ni comparar las realidades descritas, por supuesto que se debe y se tiene que hacer, los sindicatos deberían actuar en consecuencia, pero prefieren seguir siendo una extensión del gobierno que los domestica dotándoles de generosas subvenciones. Estaba haciendo alusión al dinero público y quiero dejar patente que a mi juicio existen prioridades y necesidades que deben atenderse con la misma urgencia de la que puede prescindir un programa insultantemente costoso y creado con el objetivo principal de salvaguardar las inquietudes caprichosas de un presidente que probablemente termine convirtiendo a España en la periferia de Europa, un hombre acorralado por la corrupción y que últimamente se prodiga demasiado en las redes sociales, espacio que utiliza para comunicar de una manera bastante burda lo que no es capaz de transmitir a través de los medios de comunicación convencionales, parece que tiene desarrollada una fobia hacia el trabajo periodístico, huye sistemáticamente de las preguntas en directo y prefiere que le apliquen varias capas de maquillaje para ejercer la interpretación de un papel en el que da lectura a los soporíferos discursos acordados, redactados y revisados por su interminable séquito de colaboradores, un ejercicio monótono y aburrido donde habla durante demasiado tiempo a la vez que no aclara nada.
La igualdad hay que defenderla y practicarla, sin duda, es inadmisible el mensaje de autocomplacencia que emitió la ya exvicepresidenta del Gobierno y exministra de Hacienda, cuyo mayor logro conocido ha sido incumplir el artículo 134 de la Constitución española por negarse a presentar los Presupuestos Generales del Estado ante la Cámara Baja. Divulgó su idilio consigo misma utilizando la tercera persona del singular para transmitir a los andaluces que estaban ante la mujer que había ostentado mayor poder en la historia de nuestra democracia, la elegida como sucesora de Nefertiti, lástima que omitiera comunicarles que su estatus fue conseguido como consecuencia de sus prácticas complacientes hacia los camaradas machistas, misóginos y consumidores compulsivos de prostitución que reinaban en su partido político. “La Nefertiti del sigo XXI” debe tener las manos abrasadas después de haberlas puesto en el fuego por los socios del Peugeot, aunque realmente no lo parece cuando nos deleita con su desagradable habilidad para aplaudir la mitomanía de su adorado jefe. Con su nefasta y grosera actitud transmite y recomienda a la población femenina lo fundamental que es la incondicionalidad hacia tu amo si deseas alcanzar la cima del deshonor, es su forma torpe y oscura de reivindicar y proyectar los derechos de la mujer. Señora “ex”, usted está invalidada para representar cualquier proclama femenina, con su comportamiento reforzó el patriarcado que la terminó expulsando de su propio gobierno cuando dejó de serle útil.
Ustedes se preocupan de educar a sus hijos e hijas transmitiéndoles valores como la honestidad, la humildad, el respeto, el esfuerzo o la empatía, les hacen entender que el fracaso es un aprendizaje que forma parte de todo proceso de crecimiento y mientras tanto, sus retoños ven cada día en los informativos los innumerables y obscenos escándalos protagonizados por una más que aparente red criminal de gobernantes, un espectáculo deplorable donde todo ese contenido pedagógico se maltrata de manera indecente con una naturalidad hiriente. Es indignante tener que convivir con esta miseria moral a la que tristemente se le está empezando a conceder un enfoque compresivo por parte de un elevado sector de la ciudadanía. Se está normalizando la mediocridad mediante una táctica que se llama demagogia, no permitan que agredan su inteligencia al mismo tiempo que estos pervertidos se llenan los bolsillos de una manera canallesca. Para finalizar, les recuerdo que cuando existe una empresa sostenida en el tiempo con el propósito de obtener ganancias a través del crimen utilizando la vía de la corrupción y recurriendo a la intimidación, la amenaza o la fuerza para garantizar su objetivo, estamos ante la definición perfecta de delincuencia organizada, analicen el supuesto práctico y elaboren sus propias conclusiones, solo les pido que intenten ser objetivos y que protejan su libertad.
“El éxito es intentarlo”
El camino de rapeni Raúl Pérez Nieto (rapeni)