La noche policial 110 transita por calles con mucho significado, entre ellas está San Justo, la cual debe su nombre a la existencia de un santo nacido durante el siglo IV y distinguido por su valentía ante la adversidad, no abjuraba de sus principios y mostró firmeza ante sus valores, un referente 110. También es frecuente su presencia por la Calle La Bruma, un lugar periférico situado en altura, en este caso se trata de una travesía neblinosa que aglomera a las almas callejeras con mayor habilidad para la evasión. Otro punto destacado de sus rutinarios movimientos es la calle Consuelo, una vía que desemboca en la Torre del Clavero, fortaleza que es testigo del desfile de noctámbulos pendencieros que desafían a la salida del sol. La calle Varillas, lugar de encuentro de las hormonas más rebeldes y revolucionarias, suele ser observada desde la distancia, la excesiva concurrencia de estudiantes devotos de la noche salmantina, convierte su acceso en una gesta casi imposible. Otras de las calles que pisan con habitualidad dicen dar luz y moral, aunque realmente las prestaciones que ofrecen están alejadas de su nomenclatura. La calle Bordadores, antesala de una travesía única y espectacular conocida como Compañía, exige la visita ordinaria de los guardianes trasnochadores, allí actúan ante el reclamo de los clientes discotequeros poseídos por una euforia desmedida, que en ocasiones, les dota de una valentía ficticia que les conduce al atropello de la norma.
Se desenvuelven por un barrio trastormesino conformado por calles con nombres de maestros, de ese modo, alguien pretendió rendir honores a la maestría, una brillante idea que se encargan de destruir a diario unos cuantos parroquianos de la zona, complicando la existencia a los pobladores de bien censados en esa comunidad. Estos objetores de la obligación decidieron especializarse por voluntad propia en el oficio de “nini” y su enseñanza principal proviene de la picaresca callejera maliciosa, suelen tener la misma prisa para irse a dormir que para levantarse. También recorren el Carmen, distrito obrero en sus orígenes convertido en gueto, un conjunto arquitectónico en forma de laberinto cuyo nombre rinde honores a la patrona de los pescadores, a pesar de que su relación actual con ese gremio es escasa o inexistente, aun así, uno de sus más ilustres y reconocidos vecinos tiene apellido de pescado de agua dulce, aunque la dulzura no es precisamente su principal virtud. Otra de las zonas geográficas donde son «bien recibidos» tiene una denominación que coincide con la de la capital de Argentina y a su vez posee calles extremeñas, una forma extraña de rotular una manzana que da alojamiento a diferentes clanes expertos en el manejo de la subvención y especialistas en la venta de los polvos mágicos que arrasan con la salud humana.
La noche policial 110 tiene varios años de trayectoria y no ha estado exenta de observaciones, comentarios y señalamientos, pero la lógica es como el agua, siempre acaba encontrando la salida y lo que funciona termina prevaleciendo en el tiempo. Este equipo es una democracia disciplinada donde se practica la autocrítica, donde surgen discrepancias y donde se cometen errores, pero tiene una cualidad especial que lo hace diferente, el compañero es el bien más preciado, cuidado y valorado, ese punto es igual de básico que de innegociable, la clave de su fortaleza, un factor principal que sumado a los momentos de risas o carcajadas, que son muchos, da lugar a la fórmula perfecta que origina una amistad verdadera entre sus componentes. Anécdotas, confidencias, confianza, profesionalidad y alguna que otra cerveza han hecho crecer el potencial humano de esta familia, cuya relación con la estadística es moderada, digna y eficiente y no su única razón de existir. La noche demanda su presencia porque en la franja horaria en la que la mayoría duerme se suele disparar la actividad delictiva y ante eso debe existir una óptima prevención y una adecuada reacción, criterio operativo que por sí solo sería suficiente para avalar y reclamar su presencia.
Borracheras, droga, agresiones sexuales, armas blancas, brechas, robos con fuerza o con violencia, conducciones temerarias, discusiones familiares, pacientes psiquiátricos, porteros de discotecas, ambulancias, bomberos, puntos de verificación, inspecciones en establecimientos o las visitas a los centros hospitalarios son aspectos que configuran la jornada 110. También el sueño, el frío, las noches de luna llena y sus consecuencias, son elementos que condicionan esta apasionante tarea. El entorno laboral en el que se desenvuelven suele ser bastante agradable y constructivo, tanto en lo referente a su propia corporación, hacia la que sienten orgullo de pertenencia, como a lo relativo a la relación con otros cuerpos policiales, de los que en la mayoría de las veces obtienen un alto nivel de colaboración, algo que se valora y se agradece de manera muy positiva. La noche necesita sintonía entre los distintos uniformes, es muy importante evitar polémicas absurdas alimentadas por los egos de los que no suelen estar presentes a las 3 de la madrugada en mitad de una reyerta donde los vasos vuelan, la velada 110 siempre se apoyará en los policías competentes, prescindir de la buena predisposición y de la capacitación es una temeridad que no se puede permitir.
Deben saber que la noche 110 va equipada de educación y también de contundencia, ,busca resolver y no aparentar, trabaja para servir y no para complacer, se siente admirada y poco repudiada, tiene referentes que son una garantía para esclarecer sus dudas e inseguridades, también es consciente de que hay preguntas que ante algunos destinatarios volverían sin respuesta, por eso evitan acudir a las fuentes que no dan agua, no son partidarios de perder el tiempo con el que no tiene nada que ofrecer, bien sea por su incompetencia o por su desgana, esos ineficientes recursos humanos, se borran automáticamente de su repertorio de herramientas. Saben que la institución a la que pertenecen también da cabida y remunera generosamente a los descarados y que existen recorridos llenos de escondites e hipocresía que acaban obteniendo un inmerecido reconocimiento, anomalías del sistema que tienen solución pero no se le quiere aplicar.
A la noche 110 le ilumina la luna y no le suele acompañar el sol, acoge en su cometido a nocheviejas universitarias y a nochebuenas navideñas, también comparece en el deslumbrante ágora salmantino durante las fiestas de la capital charra, con la misión de proteger el júbilo de los allí convocados con motivo de la celebración de los variados espectáculos. Su relación con las madrugadas de la Semana Santa es algo cotidiano que sirve para garantizar el respeto hacia una tradición artística y religiosa secundada por una masiva afluencia de espectadores reunidos en la ciudad de los saberes.
El águila nocturna nació para volar entre las tinieblas, sus presas se encuentran camufladas entre fiestas universitarias, despedidas de solteros, taxis refugio o las avenidas que comunican el ocio nocturno con los supermercados de la droga. Esta ave policial sabe captar la incongruencia entre el lenguaje verbal y el lenguaje corporal, detecta con facilidad los rincones donde se intenta ocultar el pecado, tiene desarrollada una intuición que podría llamarse sexto sentido y sigue la máxima de que el fin no puede justificar los medios.
Termino haciendo alusión a un proverbio latino clásico, popularizado en el contexto de la Universidad de Salamanca, “Quod natura non dat, Salmantica non praestat”, lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta, me explico, los conocimientos teóricos o tácticos se adquieren en los centros formativos, la calle es la escuela de la experiencia y los valores se tienen que traer adquiridos de casa. La suma de conocimientos y experiencia proporciona una competencia aceptable, pero lo que realmente hace especial a una persona o a un grupo de trabajo es la suma de los valores aportados. Salamanca es una urbe excepcional con unas características únicas que brilla especialmente entre la medianoche y el amanecer, esa singularidad merece ser protegida por un águila que sea capaz de prescindir de la comparación y que comprenda que la excelencia se consigue simplemente actuando con normalidad, algo que parece sencillo pero es difícil, la clave es respetar al que tienes al lado y estar comprometido con la causa, esa es la esencia de la noche policial 110 a la que le deseo larga vida.
«El éxito es intentarlo»
@elcaminoderapeni Raúl Pérez Nieto