Para un policía el cambio del arma reglamentaria lleva implícitas un cúmulo de emociones, estamos ante la herramienta por excelencia de la función policial que es objeto de todo tipo de debates y cuyo propósito principal es proteger. La pistola se asocia a una época y su relevo genera añoranza por lo que se retira e ilusión por lo que se recoge, representa el paso del tiempo y las distintas maneras de servir a una nación. Algunos comenzamos nuestra andadura portando la 28 PK de origen español, distinguida, entre otras cosas, por la peculiar y necesaria maniobra no exenta de riesgo para conseguir abatir su martillo. Al recordarla es fácil proyectar en nuestra mente la imagen del policía con bigote vestido de marrón que actuaba de modelo para documentar los ejercicios de un antiguo Plan Nacional de Tiro que, sin embargo, tiene vigencia actual, habría que remontarse a la década de los años 80 para descubrir su nacimiento. Esa pipa se entregaba en el mismo lote que el Citroën BX, un vehículo emblemático que utilizaban los maderos que empezaban a vestir de azul, los que llevaban los grilletes sin funda y el equipo de transmisiones metido en el bolsillo, mi máximo respeto hacia ellos, les tocó vivir con pocos recursos una etapa complicada que supieron afrontar con unión y valentía, era la época en la que se podía salir a patrullar sin un móvil adherido al cuerpo, el tiempo en el que el guardia tenía que lucir corbata y ponerse unos zapatos para correr detrás del “choro”. Deben saber que la PK todavía se posa sobre el cinturón de algún funcionario actual, no han conseguido quitarla totalmente del escenario policial, las raíces permanecen.
El ciclo que asomó a continuación fue el protagonizado por la HK USP COMPACT, era el turno de un fabricante alemán, de un arma dura y segura configurada para reposar sobre la funda en doble acción y poder cambiar a simple cuando la oportunidad tocara el botón de la emergencia. Los primeros privilegiados en poder adquirirla eran vistos con admiración por el resto de compañeros, a partir de este momento ya no sería necesario pinzar el martillo a la vez que se apretaba el disparador para abatirlo, esa función pasó a ser asignada a la palanca de seguro, todo un avance. Estaba comenzando el nuevo milenio, dejábamos de pagar en pesetas y la Inspección de Guardia se empezaba a conocer como “ODAC”. La HK aloja cargadores de 13 cartuchos de capacidad, tiene una pieza de retenida considerable y fue la incitadora de la utilización de las perneras, un accesorio que puede resultar práctico para determinados servicios, pero que también acapara postureo entre algunos usuarios, maldito postureo. Aprovecho para plasmar mi estupefacción cuando observo las fundas ancladas en las perneras a la altura de la rodilla, todo un riesgo para la salud que además entorpece la capacidad de reacción en caso de necesidad. La HK ha ido observando la implantación de la tecnología, ha sido testigo de la extinción de los partes de intervención manuscritos y ha comprendido que si el chip de tu carnet profesional no funciona tienes “jodido” pedir los asuntos propios y problemas para solicitar unas botas nuevas. La HK ha convivido con la opinión de que la mejor intervención es la que no se hace y con la que piensa que el palote es el palote, y por ello, es plenamente consciente de que el enfoque eficaz y eficiente está en el medio de las dos posiciones.
La HK lleva unos cuantos trienios en el cuerpo, los suficientes para que esté llamando a su puerta el relevo generacional, tiene asumido que las buenas prestaciones no eximen del proceso de retirada, no ha olvidado que la vida es cíclica, efímera y que no le otorga el título de imprescindible a nadie, este hierro alemán apareció con valor y seguro que se retirará con honor cuando le corresponda hacerlo. Actualmente está inmersa en darle la bienvenida a la señora Springfield Armony Echelon, la nueva adquisición de arma corta de la Policía Nacional que viene pidiendo espacio en el cinturón de los agentes porque se presenta acompañada de tres buenos “guardaespaldas” que depositan la munición del calibre 9mm. La “Echelon” no acopla martillo en su morfología, ofrece el sistema de aguja lanzada, el dedo del tirador ya no tendrá que someterse a distintas presiones para efectuar el disparo, por ello, las siluetas podrán reposar más tranquilas. EEUU (origen) y Croacia (fabricación) abanderan este novedoso fusco ambidiestro, una característica que aumenta su versatilidad y demuestra su modernidad.
Las armas de dotación son señas de identidad de los diferentes periodos, la evolución implica cambios, los cambios alimentan la incertidumbre y la incertidumbre despierta a la incomodidad, tolerar la incomodidad genera crecimiento y el crecimiento te conduce a lugares especiales, por eso, valoro el pasado, disfruto del presente y me ilusiono con el futuro. Nací con la PK, crecí con la HK y me ilusiono con la Springfield.
Se debe tener claro que el arma es una herramienta básica de trabajo que exige una actitud fundamental en su manejo, la seguridad, esto es algo imprescindible que se tiene que aplicar ante cualquiera de los modelos o marcas que se utilicen, pongo un ejemplo, no introducir el dedo en el disparador hasta el momento intencionado de hacer fuego es una regla de oro en la manipulación de las armas que todo usuario debe ejercer, algo sencillo y por desgracia no tan frecuente. La capacidad para subsanar una interrupción en un arma con cargador extraíble es otro aspecto capital, la respuesta “Tap-Rack-Bang” (golpear, accionar y disparar) es universal, óptima para cualquiera de los tres modelos protagonistas de este texto, aunque es muy probable que tenga un porcentaje elevado de desconocimiento. En conclusión, tener un Ferrari si no sabes conducir sirve para poner tu vida y la del prójimo en peligro y poco más, el aprendizaje siempre debe ser el primer paso, siempre.
Tres armas, distintas generaciones, el paso del tiempo, saber de donde vienes, ser consciente de donde estás y mirar al futuro con dignidad te hace comprender que ostentas el privilegio de pertenecer a una corporación imprescindible que sobrevivirá a los que estuvieron, a los que estamos y a los que estarán, se llama Policía Nacional, un cuerpo armado que relevará sus armas y a sus policías pero que mantendrá intacto y perenne el espíritu de servir y proteger.
«EL ÉXITO ES INTENTARLO»
@elcaminoderapeni Raúl PÉREZ NIETO