Pegasus, el mundial 2030, los elementos de contención, Argelia, la Marcha Verde y la falta de consideración hacia dos ciudades españolas situadas en el continente africano son términos habituales en las crónicas de la actualidad. Los ciudadanos de Ceuta y Melilla tienen derecho a ser protegidos y las fronteras deben estar controladas, los servicios secretos seguramente anticiparan el posible surgimiento de una invasión y sin embargo, nuestro negligente gobierno no puso los medios para evitarla, ni siquiera convocó al Consejo de Seguridad Nacional, el jefe del poder ejecutivo, únicamente, se desplazó a la ciudad autónoma para hacerse la foto y realizar una declaración institucional vacía de contenido. A nuestro presidente no le importa en absoluto la integridad de la nación española y frivoliza con la seguridad de nuestro país llevando a cabo una dejación de funciones insultante, indignante e hiriente, demostrando una vez más su incapacidad para dirigir España. Señor Presidente, Ceuta es española desde 1580 y Melilla desde 1497 y tienen un gran valor para nuestra nación, aunque para usted no tengan ninguno. Las acciones y omisiones de su gobierno están destrozando España, indulta a golpistas corruptos, blanquea a sanguinarios y se baja los pantalones con un país que consiguió su independencia en 1956, me estoy refiriendo a Marruecos, a sus amigos del Pegasus, los que están haciendo maniobras con España para llegar a la conclusión de que somos el hazme reír del mundo, como apunta el gran Pérez Reverte. Es muy triste observar como un país con medios, con capacidad y con una sobresaliente trayectoria histórica es asaltado impunemente sin que exista una reacción proporcional a las circunstancias acontecidas, usted tenía conocimieto de la acumulación masiva de personas en el lado de la frontera marroquí y decidió mirar para otro lado, estaba debidamente informado del posible surgimiento de una catastrofe humanitaria y no quiso parar de hacer sus maletas para irse de vacaciones a La Mareta en mitad de una crisis de seguridad nacional.
Sánchez menosprecia a España una y otra vez, se rodea de delincuentes para ejercer su cargo, le apasiona la confidencialidad con las repúblicas bananeras y su embajador preferido es un tal José Luis, el de las joyas, el “comandante zapatitos”, el otro José Luis, su amigo íntimo, el “padre putas”, afortunadamente está entre rejas. Amo a mi nación y me resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que justifican sus acciones, le permiten mentir y robar una y otra vez a cambio de los tramposos 150 euros que les subió de pensión, se aprovecha de la ignorancia y del letargo de sus votantes y de la perversidad de los medios de comunicación expertos en desinformación y afines a su régimen político absolutista.
Su medida estrella ante el caos que se está viviendo en las calles ceutís ha sido convertir las boyas en elementos de contención fronteriza, con eso quiere reiniciar las devoluciones en caliente que tan poco gustan a los hipócritas que le sujetan en su vergonzante sillón de mando. Algunos piensan que la famosa sentencia del Tribunal Supremo ha sido el desencadenante principal de esta grave crisis, el alto tribunal nos dice que no es legal ejecutar una devolución en caliente cuando una persona acceda a nuestro país sin cumplir los requisitos legales, siempre que lo haya hecho sin tener que atravesar elementos de contención fronteriza, aunque la llegada haya sido inminente. El problema de Ceuta sobrepasa con creces el contenido de esa sentencia, tiene una extensa trayectoria y requiere de un análisis profundo para tomar las medidas de protección pertinentes, recuerden que también somos frontera europea y que este suceso no es algo puntual, todos deberíamos ser conscientes de ello y llegar a la conclusión de que el gobierno de corrupción ha provocado una enfermedad crónica de difícil solución, la seguridad internacional ha recibido un duro golpe. Es lamentable que un presidente de gobierno no responda con vehemencia a los diferentes ataques a la soberanía nacional, las invasiones pueden tener diversos formatos, pero no dejan de ser invasiones y utilizar motivos humanitarios para justificar intereses geopolíticos es una grosería intelectual cuyo objetivo es confundir a la población.
Marruecos nos ataca sin declarar la guerra, algo realmente peligroso, entre la enorme masa de personas pueden haberse infiltrado aquellos que suponen un peligro para la seguridad pública, han encontrado la forma ideal de evitar cualquier control, una estrategia excelente para llenar las calles de Europa de muyahidines, yihadistas o guerreros santos. Ante estos acontecimientos Pedro Narciso nos ofrece como bálsamo su lista de canciones favoritas, una falta de respeto sin precedentes a los honrados ciudadanos caballas que sufren en primera persona las consecuencias de estos ataques, este nefasto e inapropiado comportamiento del amigo de Otegui, el que juega a ser influencer en mitad de una invasión, fue reforzado por nuestro ministro del interior, quien intenta disfrazar con su oratoria este gran despropósito definiendo a Marruecos como un gran aliado y manifestando a las 48 horas de la masiva ocupación que todo está bajo control, debe ser que en su diccionario caos y normalidad son sinónimos, un acto verdaderamente lamentable. El responsable de interior, un bufón que se autoproclama ecologista y feminista con adicción al poder, quiere disimular la magnitud de la tragedia, no quiere ser honesto y se aparta de la autocrítica, el personaje que antes impartía justicia parece no ser consciente de que próximos a El Tarajal hay decenas de cadáveres flotando en el agua que también son consecuencia del drama. Los controles fronterizos sirven para proteger a un país, pero también pueden evitar las muertes de quienes fueron engañados e invitados por el dictador Mohamed VI, amigo íntimo de nuestro primer ministro, para que iniciaran la travesía a nado rumbo a la península o más bien, con dirección a la muerte, todo ello mientras celebraba la deplorable Fiesta del Trono.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están sobradamente preparadas para controlar estas avalanchas, tienen capacidad para desarrollar unidad de acción, anticipación, prevención y eficiencia en el uso de sus recursos, pero la estrategia de nuestro gobierno se basa en intereses partidistas y personalistas, está totalmente al margen de criterios operativos y obvia por completo el interés general de nuestra nación, tenemos a tiranos sin formación dirigiendo nuestra patria y nos va a salir demasiado caro. Personalmente espero que ningún policía, guardia civil, militar o ciudadano de bien tenga que volver pagar con su integridad física este tipo de irresponsabilidades, digo volver porque ya han surgido tragedias irreversibles que se podían haber evitado, porque también se rehúsa la contundencia contra el narco, un sujeto que se desenvuelve por el mismo paisaje marítimo que está siendo objeto de atención en este texto, quizá algún narcoterrorista haya aprovechado las jornadas de puertas abiertas para regresar al lugar de donde fue expulsado debido a su reiterativo comportamiento criminal. Este es el panorama asaltante que inunda nuestros días, se prescinde de la contención y se evita la devolución, reina la temeridad y se ridiculiza la responsabilidad. Hace unos días tuvo lugar un mundial de futbol que movilizó y unió por un objetivo deportivo a todo un país, sentí especial orgullo por ello y me gustaría que ese comportamiento se extrapolara a la actualidad, estamos ante una causa mucho más seria y debemos demostrar que somos una gran nación democrática, que no queremos estar dirigidos por delincuentes carentes de meritocracia a los que no les importa pisotear nuestro Estado de derecho y deshonrar con sus actos a nuestra bandera. ¡Viva España!
«El éxito es intentarlo»
@elcaminoderapeni Raúl Pérez Nieto