La primera clase de la escuela de policía debería basarse en el concepto compañero, durante este texto intentaré transmitir el significado y la importancia de este término, la dimensión que tiene en relación a la faceta operativa y lo transcendente que es a nivel emocional. El compañerismo es fundamental en el ejercicio de la labor del agente de la ley, la eficiencia está sujeta a la labor conjunta, comprometida y solidaria. El juego policial comienza por el respeto por el patrullero que tienes al lado, con el que compartes confidencias, alegrías y penas, en ese terreno la individualidad es estéril, absurda y débil.
No tiene sentido desmarcarse de la unión, del objetivo común y caer en el egoísmo, eso es una trampa que tarde o temprano te incapacita, te bloquea y te inhabilita. Me parece extraordinario que en un grupo de trabajo se presenten diferentes versiones de comportamiento y múltiples destrezas y exista la capacidad de hacerlas compatibles, es elogiable poner las habilidades individuales al servicio del bien común, no puede existir un buen equipo donde prime el interés personal por encima del colectivo.
Preocúpate de tu compañero honestamente y no analices su cuadrante, no lo juzgues sistemáticamente, es algo muy peligroso, lo único que conseguirás es que se te irrite más de la cuenta algún órgano de tu cuerpo que sirve para eliminar toxinas, nos lo han dicho muchas veces, vive y deja vivir, exígete antes de exigir, un sencillo lema que tiene una difícil aplicación práctica y que se omite con demasiada frecuencia. Acepta y normaliza que no eres el mejor en todo, que cometes errores, que tienes días malos, inseguridades y que no eres imprescindible, disfruta de ir con tu compañero a tomar unas cervezas, es algo muy sano y lima muchas asperezas, una gran inversión. Piensa que en cualquier colectivo compuesto por seres humanos surgen dinámicas parecidas, siempre estará el jeta, el espabilado, el escaqueado y el sinvergüenza y que en ese escenario es donde tienes que echarle “bemoles”, que no te digan que todos somos iguales, no es equiparable el despropósito con la honestidad, aunque se cobre lo mismo por los dos conceptos, por lo tanto, golpe contundente en la mesa ante el trilero, llámalo valentía si lo prefieres.
Dependes de tu compañero y viceversa, sin rodeos, sin escusas, sin cinismo, sin arrogancia y sin ñoñerías, te empujará si lo necesitas, te sujetará para que no te precipites y será tu apoyo en el desconcierto. Escúchalo, valóralo y mándale al “carajo” si lo necesita, al final te lo agradecerá porque seguro que ha sido por una buena causa. No existe mayor tranquilidad cuando asoma la cara amarga de la vida y ves a tu socio al lado, el que sabes que va a tirar hacia delante, que no te dejará solo, con razón o sin ella, estará en el sitio que le corresponde porque un día entendió que esto de ser policía significa unir fuerzas y prescindir del postureo, comprendió que este juego es demasiado serio como para perder el tiempo pensando en cosas totalmente prescindibles que solo sirven para crear ambientes tóxicos y para hacer el ridículo, que la vida es demasiado corta y no hay que recorrerla de manera necia y cobarde.
No vayas dando lecciones a diestro y siniestro, primero aprende y después opina con prudencia, tampoco digas de esta agua nunca beberé, eso es aventurarse demasiado, un lujo para los tiempos convulsos que vivimos. No mires a nadie por encima del hombro, porque eso es un acto miserable de baja categoría impropio de un policía, siempre es mejor la humildad que la soberbia con independencia de la posición que hayas conseguido, aun así, intenta ser un hombre o una mujer de principios, no los cambies por un puñetero plato de lentejas, porque solo conseguirás alimentar a algún villano que te dejará de querer cuando no le intereses.
Serás una parte del todo, de un colectivo maravilloso e inmenso, donde hay personas que se consideran demasiado importantes y otras, lo son y no se dan importancia alguna, acércate a los segundos, son los que te van a enseñar y los que te van a mostrar el significado de la lealtad, los que te descubrirán un camino imperfecto a la vez que real y adecuado, los creadores de vida, los que harán que te sientas orgulloso de tu oficio, personas sinceras consigo mismas que tratan de perfeccionarse cada día y que se entregan discretamente a su pasión de ser útil al de fuera con la condición previa e imprescindible de ser compañero.
«El éxito es intentarlo»
@elcaminoderapeni Raúl Pérez Nieto