La Reconquista finalizó en el año 1492 con la toma del Reino nazarí de Granada por parte de los Reyes Católicos, este acontecimiento supuso el fin de al-Ándalus, ha llovido mucho desde entontes. El yihadismo, una tendencia ideológica radical que preconiza la guerra islámica mediante el terrorismo, el adoctrinamiento y la violencia, tiene entre sus objetivos y obsesiones recuperar la tierra perdida, lo que consideran el paraíso musulmán usurpado, por ese motivo, España es una aspiración para estos terroristas, desean ansiosamente recobrar un territorio al que consideran el símbolo de mayor esplendor alcanzado por los seguidores de Mahoma, en definitiva, nos encontramos en la lista de infieles destacados elaborada por los filo-yihadistas. Los insensatos extremistas islámicos hacen propaganda e instruyen torpemente a los muyahidines, los guerreros santos de su criminal causa, para hacerles creer que tienen que matar a todo aquel que no reza a su mismo dios, con el fin de recuperar la tierra robada y conseguir vengar a su profeta.
Ceuta y Melilla son dos ciudades subrayadas en la lista negra de lugares ocupados por apóstatas musulmanes, aunque la mayoría de sus irracionales y engañados insurgentes no sepan ni situarlas en el mapa. El alto nivel de analfabetismo existente en la sociedad islamista provoca el deseo ferviente de convertirse en mártir, una forma de hacerse famoso sin tener ningún tipo de habilidad, de ascender a los cielos después de asesinar con saña. Nos intimidan diciendo que nosotros tenemos a los hombres que aman la vida y ellos a los que aman la muerte, persiguen restaurar las fronteras del califato medieval a la vez que tienen pleno desconocimiento sobre el mismo, la ignorancia y el odio son el caldo de cultivo de sus actuaciones. La insistencia de ocupar las dos ciudades autónomas españolas es pretérita, para ello, utilizan la propaganda a través de la sociedad virtual, añoran retroceder en el tiempo y pretenden instaurar un mundo premoderno donde desaparezcan los derechos humanos y las mujeres estén sometidas a complacer la perversidad de sus emires.
Degollamientos en directo, atentados crueles y masivos dirigidos a objetivos blandos a través de sicarios que jamás han leído el Corán y que manipulan torticeramente el islam para justificar sus actos inhumanos, son algunos de los métodos que emplean para alcanzar sus metas. El reclutamiento, el adoctrinamiento, el nefasto adiestramiento y el seguimiento del impacto mediático de sus aberrantes acciones son los pilares básicos de su funcionamiento, desarrollan técnicas de manipulación para convencer a sus adeptos de que están combatiendo una guerra defensiva en inferioridad de condiciones y les proponen la sinrazón como remedio universal, de ese modo, construyen enajenados mentales dispuestos a llenar de veneno los depósitos y canales de agua de nuestras ciudades y fabrican perturbados en disposición de atentar contra las centrales nucleares, son los antídotos que utilizan para neutralizar a los delirios que ocupan sus macabras mentes.
El pasado mes de julio, como todos sabemos, invadieron Ceuta 80.000 personas aproximadamente, esa inmensa masa de seres humanos no se sometió a los controles pertinentes y necesarios que se deben establecer en una frontera que da acceso directo a la Unión Europea. La jornada de puertas abiertas impulsada por Marruecos y permitida por la dejación de funciones del Gobierno español puede haber supuesto, entre otras muchas penurias y calamidades, una oportunidad de oro para la expansión de la yihad. Nuestros dirigentes decidieron hacer un brindis al caos y cultivar las tierras de la destrucción. En el ministerio del interior se debieron olvidar de que nos encontrábamos en el nivel 4 de alerta antiterrorista, el máximo es el 5 y los criterios de activación de una categoría u otra lo marcan las posibles amenazas, evidentemente, ellos no apreciaron peligro alguno, su única intimidación quizá se llame pegasus, he escrito quizá, no me gusta anticiparme a las pruebas concluyentes y por supuesto, siempre respetaré el principio de presunción de inocencia, siempre, no como han demostrado otros.
La posible invasión a un país es un factor excesivamente relevante, preocupante y determinante que debe llevar implícitas la adopción urgente de las medidas oportunas de seguridad, pero nuestros gobernantes decidieron hacerle frente de una manera imprudente, interesada y negligente, sin descartar que ese comportamiento pueda derivar en consecuencias penales, principalmente porque tenían pleno conocimiento del ataque que nos iban a asestar, algo acreditado por los informes policiales emitidos y publicados, aun así, decidieron mirar para otro lado. La Audiencia Nacional está investigando esa conducta, seguro que el ponente que se subió a la tribuna de oradores del congreso para faltar a la verdad una vez más ante los españoles, está empezando a tener sudores fríos y pesadillas durante las noches. Es muy probable que esté utilizando su teléfono insistentemente para llamar a su amigo Mohamed y pedirle auxilio, pero su admirado sátrapa carece de cobertura y se activa un buzón de voz con el siguiente mensaje: “Pedro, entrégame Ceuta y Melilla o doy cuenta de tu comportamiento”, en este caso quiero enfatizar el término probable y a su vez recalcar lo próximo que está a lo veraz, dejemos trabajar a la justicia y confiemos en ella siempre, no solo cuando nos convenga, por cierto, Marlaska se ha debido de olvidar de la propuesta de Montesquieu, vigente actualmente en nuestra nación, me refiero a la separación de poderes, algo que sirve para evitar la tiranía y el abuso de poder.
Después de este inciso sobre la ausente respuesta ofrecida por un gobierno ante el ataque a la integridad territorial de su país, quiero invitarles a reflexionar sobre la importancia de proteger nuestras fronteras, España es una nación grande, pero territorialmente representa una porción muy pequeña del mundo, por ello, no podemos ser un verso suelto y frivolizar con nuestra seguridad, debemos evitar crearnos enemigos por caprichos personales de nuestros indocumentados e iletrados dirigentes y sobre todo, tener presente que atravesamos una situación geopolítica complicada, han surgido escenarios imprevisibles, Ucrania, Irán, Israel, Venezuela y eso nos debe abrir los ojos para ser consecuentes. No se trata de cerrar puertas al mundo, de aislarnos y de considerarnos superiores, la paz no es algo eterno, hay que defenderla y fomentarla, eso significa que la seguridad es nuestra mayor fortaleza y no debemos descuidarla.
Es capital tener buenos aliados en el panorama internacional, sin implicar al sometimiento pero aplicando cordura, es imprescindible manejar correctamente las relaciones internacionales y decidir lo mejor para los intereses de todos los representados, no solo de una parte. Actualmente tenemos vínculos deficientes con EEUU, con Israel estamos muy distanciados y sin embargo, alabamos a la dictadura marroquí y recibimos elogios del grupo terrorista Hamás, en la OTAN nos observan con recelo y en la Unión Europea se están empezando a cansar de nuestra inoperancia. Tengan claro que caminar solos en un mundo tan globalizado es una utopía, yo diría que una temeridad y que no somos un recurso inagotable con la capacidad de dar cabida a la inmigración descontrolada. Imaginen que entre los 80.000 invasores se hubieran filtrado 500 yihadistas de los descritos al principio de este texto, un porcentaje reducido del total y sin embargo, demasiado grande para extender el mal.
Las democracias crecen cuando existen controles eficientes y se eliminan los eslóganes populistas, las democracias se agrandan cuando los dirigentes son valientes y anteponen el interés general al particular, las democracias se consolidan cuando no escasean las fuerzas ante el empuje del enemigo y las democracias brillan cuando los niños pueden asistir al colegio con normalidad, en Ceuta hoy eso no es posible, un claro síntoma de la decadencia de nuestra democracia.
«EL ÉXITO ES INTENTARLO»
@elcaminoderapeni Raúl Pérez Nieto