Un juez no debe duplicar la victimización de una persona que presuntamente ha sufrido un delito grave de carácter sexual, tampoco es de recibo que impulse la modificación de una norma para adaptarla al interés de un particular con el que tiene o ha tenido especial afinidad, siempre nos contaron que el interés particular se coloca en la retaguardia para reservar la vanguardia al interés general, y digo nos contaron, porque todo eso fue un cuento. Un gobernante que toma una decisión cuya repercusión afecta gravemente a la salud o a la integridad física o psíquica de un tercero debería asumir su responsabilidad de manera inmediata. Supongo que hasta aquí estaremos más o menos de acuerdo, si no fuera así, no hay problema, en este espacio se acepta la discrepancia a la vez que se prohíbe la demagogia, me explico, el protagonista de este texto será un juez convertido a ministro que siguió al dedillo la famosa frase que dice: “Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”, motivo por el que se le restringiría el acceso a este humilde lugar.
El poder les corrompe, les hace perder el juicio y lo que es peor, la vergüenza. El magistrado convertido a ministro manifiesta que si la víctima de una presunta agresión sexual expresa que no se ha sentido protegida y respaldada por él, dejará su cargo de manera instantánea, provocando de este modo una clara victimización secundaria. Con su propuesta genera daños adicionales en la mujer perjudicada, la utiliza para justificar su negligencia, estamos ante el declive moral de alguien que algún día pareció ser un buen juez y se convirtió en un incompetente ministro, dejó de servir a la justicia para servirse a sí mismo.
Al presunto agresor no voy a referirme demasiado, para eso está la justicia, es en quien debemos confiar y la autorizada para sentenciar, está claro que cuando el río suena agua lleva, de momento castigaremos con la indiferencia a alguien que parece que llegó a creerse, con el beneplácito del ministro, dueño de una institución llamada Policía Nacional, aspiraba a convertirse en emperador vitalicio, pero parece que se quedó en el camino, a partir de ahora, tendrá que entretenerse viendo obras y comprendiendo que DAO y Dios no son sinónimos.
Volvemos al protagonista del artículo, este hombre ocupó despacho en la Audiencia Nacional, investigó a los que hoy sostienen al gobierno para el que trabaja, también ocupó un puesto como vocal en el Consejo General del Poder Judicial, en este caso fue a propuesta de un partido conservador, pero claro, le quedaba ser ministro y también lo consiguió, ahora fue a través del partido que desgobierna actualmente España.
Seguro que ustedes conocen a la banda terrorista ETA y al “comando Vizcaya”, el ministro también los debería conocer, a no ser que haya sufrido amnesia y sus recuerdos se hayan borrado de su mente. Es una lástima observar la degradación ética que puede llegar a sufrir un ser humano , si ministro, usted alzaba la voz en contra de la corrupción y sin embargo, está rodeado de ella, y lo que es peor, no parece que le incomode demasiado, esto no es una opinión personal, simplemente es el contenido que ocupa su cruda realidad. Usted decía en el libro que publicó en el año 2016, que el ego de los jueces se cura con los traslados de juzgado, el suyo creo que no tiene curación, por eso, probablemente dejó la judicatura, parece que el despacho de interior ha transformado sus convicciones, ahora no desea curar su ego, persigue reafirmar su torpeza alargando inexplicablemente su estancia en el edificio situado en la Calle Amador de los Ríos de Madrid, lugar habitual de concentraciones y pancartas en las que solicitan su dimisión representantes de los colectivos a los que usted debería gestionar con mucha más profesionalidad, seriedad y delicadeza.
Ministro, usted afirmaba que en 1980 en el País Vasco se asesinaba a diario y casi impunemente a policías, guardias civiles y militares en plena calle y a la vista de todos sin que nadie hiciera el más mínimo gesto de rechazo y que además se estigmatizaba a las familias de los asesinados, ser víctima era también ser culpable. Esta era su visión antes de estar al frente del ministerio, actualmente y a la vista de los acontecimientos, se puede determinar que ha cambiado radicalmente de posicionamiento, demuestra que no le molesta en absoluto que estos desalmados sean socios preferentes del gobierno al que usted pertenece, ha blanqueado a los asesinos del pasamontañas y a los incapaces de condenar los atentados de ETA. Recuerde que usted también fue objetivo de esos criminales, quizá, hoy su corazón siga latiendo gracias al trabajo realizado por los que no quiere que sean considerados profesión de riesgo.
Le he escuchado en alguna ocasión pronunciar la frase “la vida de los muertos es la memoria de los vivos”, el alma de las víctimas debe estar presente en cada una de sus decisiones, rescate esa frase y aplíquela. He leído que es o era un gran lector y que entre sus autores admirados está o estaba Rousseau, escribo en presente y en pasado porque cuando analizo su comportamiento actual me parece que es otra persona distinta a la conocida en tiempos pretéritos. Rousseau dijo: “el hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que corrompe”, quizá su metamorfosis se deba al bienestar que le produce tener poder sobre la sociedad. Tengo constancia de que practicaba natación para producir dopamina, el neurotransmisor de la felicidad, ahora es evidente que lo genera mediante el poder y por ello se ha convertido en siervo del mismo.
Fue un gran defensor del marco de convivencia que supuso la Constitución del 78, un pilar básico que garantizó nuestra consolidación democrática, usted lo ensalzó y presumía de ello. Políticos de tendencias muy dispares se pusieron de acuerdo, la clave fue el respeto al Estado y a la sociedad española en su conjunto, algo que ustedes jamás han contemplado. Aquel meritorio logro quiere ser derrumbado por sus aliados políticos y desde su gobierno se está colaborando enérgicamente a favor de la causa. El respeto institucional, la separación de poderes y la igualdad ante la ley también han dejado de ser objeto de su atención y preocupación. Usted administró justicia durante muchos años, un puesto que requiere una sólida formación jurídica y las cualidades de integridad e imparcialidad. La mayoría de sus excompañeros tienen que sentir la misma incredulidad y decepción que siento yo al observar como a pesar de Ábalos, Cerdán, Koldo, el prófugo catalán de cuyo nombre no quiero acordarme, la fontanera de Ferraz, el fiscal sentenciado, los sistemas cometa averiados y los comportamientos inaceptables con olor a delictivos de la familia de su amo se permite sentarse en la mesa de la hipocresía, donde gana el que mejor miente, la llaman Consejo de Ministros. Es una lástima que haya olvidado que la dignidad y la honestidad son ingredientes básicos para cualquier dedicación, especialmente aplicables a la carrera judicial que un día decidió abandonar.
Termino con otra frase utilizada por usted, dice así: “la vanidad es un defecto tan humano como feo”. Es un gran momento para que inicie nuevos proyectos en su vida y abandone el ministerio, será una decisión adecuada, tómela sin sentir pena y sin tener miedo, adelante.
«EL ÉXITO ES INTENTARLO»
@elcaminoderapeni Raúl Pérez Nieto
Como siempre muy acertado en tus palabras y reflexiones.
Muchas gracias amigo.
Muy acertado 👏🏼
Un fuerte abrazo Isaac, gracias.
Muy bueno y oportuno. Un fenómeno como siempre.
¡Muy agradecido!