Un mundial de fútbol es un espectáculo que acapara la atención de millones de personas con independencia del interés que cada cual tenga por esta disciplina deportiva, considero que eso ocurre únicamente con el deporte donde reinó Pelé, eran tiempos dorados para la Canarinha. El fútbol es emoción y tiene la capacidad de unir a un país crispado, enfrentado y corrompido, despierta y naturaliza el sentimiento de orgullo por pertenecer a una nación y consigue que ondear una bandera no sirva para que te clasifiquen ideológicamente, nadie duda en ponerse la camiseta de su equipo, en lucir los colores de su país y en mostrar respeto por su himno.
Estamos viviendo el mundial de fútbol, un evento deportivo que debería pertenecer a los futbolistas, los creadores del espectáculo, pero esta competición va mucho más allá, comprar, vender, blanquear son acciones comunes y protagonistas, asistir a ver un partido en directo no está al alcance de cualquiera y esas pausas de hidratación que se han inventado deberían llamarse pausas comerciales. Infantino, el presidente de la FIFA haciendo favores al presidente de los EEUU y este alardeando de ello, Messi demostrando que fue un prodigio futbolístico y que todavía atesora alta calidad, pero seamos honestos, hay cierto interés en preservar lo que la edad va difuminando, lo que quiero decir es que parece que existe un elevado deseo por parte de los señores del traje caro para que el argentino universal no baje del altar que durante una larga época mereció ocupar, es muy sano dejar paso a otras generaciones a la vez que se recuerdan las leyendas del balompié. Sería muy conveniente que se velara para que el vencedor de esta competición demuestre sus méritos en el rectángulo de juego y no su influencia en los despachos, qué gane el que mejor compita, yo espero que sea España.
Continúo poniendo en valor la capacidad de los mundiales para incentivar la unión y la emoción, las victorias y las derrotas se comparten de manera inusual entre vecinos, los reproches son menos frecuentes y los hosteleros están felices porque venden más cervezas, ponnos otra que invito yo, la cerveza ejerce una gran labor social, no lo duden.
El fútbol es analizado de manera desproporcionada, entiendo que la opinión futbolística alimenta muchas bocas y eso provoca una saturación analítica de una contienda que no da para tanto, en este “mundillo” hay mucha comida basura y cualquiera realiza una tesis doctoral del bloque bajo o de la presión intensa. Tengo la sensación de que determinadas tertulias se han convertido en un circo mediático, donde todo vale, disparates, lenguaje soez y contenido de baja calidad, aun así, generan audiencia que es lo prioritario para la empresa a la que sirven, añoro programas como los de José María García o El Larguero de José Ramón de la Morena, eran tiempos de buena radio, el medio con capacidad para convertir el deporte en magia a través de la narración.
España y Portugal enfrentándose, nuestro país hermano con un capitán que ha dejado una huella imborrable, ejemplo de disciplina y pasión al que no le gusta pasar desapercibido en los duelos de la vida, pienso que es un gran deportista, que ha desarrollado sus destrezas y ha consolidado su mentalidad competitiva a base de trabajo y perseverancia. Cristiano Ronaldo y Messi, es difícil entender al uno sin el otro, dos prodigios en versiones contrapuestas pero exclusivas en calidad y en cantidad, aunque no puedo permitirme prescindir del nombramiento de un futbolista único que ganó el balón de oro durante la hegemonía del binomio eterno, Don Luka Modric, mi debilidad futbolística, afortunadamente, también ha estado presente en este mundial. Pensarán que soy del Real Madrid, llevan razón, pero les aseguro que el gol que marcó Iniesta a Holanda es mi mejor recuerdo futbolístico, ¡Iniesta de mi vida!
Me encanta el fútbol, es la cosa más importante de las cosas menos importantes como dijo Jorge Valdano, me gustan los mundiales, especialmente observar ese cruce de culturas, ver como este acontecimiento eclipsa al globo terráqueo y sobre todo sentir la ilusión de los jóvenes, es algo que te hace regresar a la niñez, recordar esas noches de transistor y transportarte a esos campos de tierra donde corrías detrás de un balón pensando que algún día podrías alcanzar la gloria. Disfruten del mundial, disfruten de vivir y abracen a España.
«El éxito es intentarlo»
@elcaminoderapeni Raúl Pérez Nieto