El día 2 de octubre se celebra el día de los Ángeles Custodios, patronos de la Policía Nacional, los protectores y guías de nuestra sociedad. Considero que es un verdadero privilegio disfrutar de esta festividad, es un orgullo aprovechar esta jornada para rodearte de compañeros y brindar por un cuerpo que está al servicio de la nación y a disposición de sus ciudadanos. El trabajo policial es pasión por encima de obligación, un cometido con piedras en el camino que jamás impedirán el paso a todo aquel que sepa hacia dónde debe caminar.
Las manos del Ángel Custodio hacen huir a la crueldad, suelen ser generosas, acogedoras y dignas de confianza, sus palmas bloquean el miedo y saludan al necesitado. Los ojos de este ángel traslucen seguridad y son testigos de la irracionalidad humana, su plenitud llega cuando el caos está ordenado. Suele ser más paciente que impaciente y se viste con una coraza que controla sus impulsos ante los frecuentes improperios que recibe y hace que mantenga la posición ante la llegada del peligro. Irradia vitalidad porque es el guardián de la vida, posee una balanza equilibrada que se regula con el derecho y la obligación, es un especialista en escuchar, ponderar y decidir en honor a la verdad.
Tiene la habilidad de multiplicarse ante la urgencia y siempre aparece ante la sombra del mal, donde existe amenaza emerge una figura que nunca pasa inadvertida, que siempre camina ante la atenta mirada de los demás aunque no reclame el foco, es el gran protagonista de numerosas historias en las que por lo general no aparece, algo que engrandece sus gestas. Este ángel humano acierta, se equivoca, se emociona y nunca se asoma solo, conoce el valor del compañero como nadie, es plenamente consciente de que en su empresa la individualidad carece de eficacia y que el buen tejido policial se obtiene de la suma de muchos hilos.
Los Ángeles Custodios son inmortales, algunos han muerto pero no han desaparecido, esta festividad es principalmente suya, entregaron la vida sirviendo a la sociedad que habitaban, con la misma dosis de injusticia que de dignidad, de una manera hiriente pero valiente, su memoria es la motivación y la brújula que marca el rumbo de los presentes y nunca caerán en el olvido, el día del patrón policial debe servir para recordarlos y ensalzarlos, su espíritu convierte el uniforme en un símbolo sagrado que debe lucirse con valor.
España es un gran país custodiado por un inmenso cuerpo que se llama Policía Nacional, formado por hombres y mujeres que son conscientes de que el servicio es sacrificio. Ser parte de esta corporación es asumir que tu misión es ofrecer protección con lealtad, en este lugar no encaja la demagogia, se defiende la Constitución y se refuerza la democracia sin alardeos, con convencimiento, determinación y discreción. La casa de los custodios está sometida al imperio de la ley, atesora la respuesta operativa al crimen y necesita ubicarse al margen de los intereses políticos, de manera coordinada con otras instituciones, su fin es conseguir el bienestar y la paz social. La seguridad es el pilar básico de un Estado de derecho que está en manos de los protagonistas de este texto, ellos están sobradamente preparados y mentalizados para desempeñar su cometido, únicamente precisan que les permitan trabajar y que se les dote de los recursos necesarios. Proteger a estos ángeles es defender la libertad, la justicia y la igualdad, es apostar por la razón como horizonte, es garantizar una eterna recompensa, no cualquiera está dispuesto a arriesgar su vida para salvar a otros.
¡VIVA LOS ÁNGELES CUSTODIOS, VIVA LA POLICÍA NACIONAL!
«EL ÉXITO ES INTENTARLO»
@elcaminoderapeni Raúl Pérez Nieto